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martes, 31 de diciembre de 2013

Creía que íbamos a poder estar juntos, sin problemas, como lo habíamos pensado y prometido. Mil cosas pasaron en el medio en tan solo 1 mes "juntos". Quizás vos no eras para mí y yo no era para vos. Quizás nunca debimos de intentarlo, o simplemente nunca debí empezar a quererte tanto. Siempre me repliqué a mi misma esa manía que tengo, por así decirlo, siempre quise de más a la gente que no se lo merecía y quise menos a quien en verdad lo merecía.
Es horrible saber que todo esto tan lindo termina hoy, un 31 de diciembre. Ya no creo en un nosotros para más adelante, ni creo encontrar manera de perdonarte, tampoco creo posible todo esto. Vos jurabas, prometías y mostrabas ser otra persona, lo que menos creí es que seas así.
Todavía no entiendo por qué tuvo que aparecer, si estábamos tan bien, tan felices, cada vez la confianza crecía más y el cariño que yo sentía junto con ella.
Tal vez esto es una de las formas que tiene el destino para decirme que vos y yo no debemos de estar juntos, que no debemos comenzar un año juntos. Es feo, feisimo.
Espero que seas feliz, que encuentres alguien que te haga bien, o que ella la que logró todo esto, sepa valorarte porque no lo supo hacer antes, no entiendo su intención ahora. Ya te tuvo, te dejó. ¿Para qué volvió? ¿Para qué volvíste? Me da bronca que no admitas todo esto, que hagas como que yo estoy loca, y que con ella vos no tenes nada, es imposible creer eso. Me da muchísima bronca que no admitas nada, o que no me hayas dicho la verdad, y eso quizás es lo peor.
Ojala te haga feliz, porque yo no tuve oportunidad.

lunes, 9 de diciembre de 2013

Abrí una historia la cual cerré. Encontré párrafos en el camino, ninguno que me llenara tanto como ese cuento, ninguno que me atrapara de tal forma y me hiciera sentirme de igual modo. Continué sobre un camino sinuoso, lleno de grietas por el desgaste que aquella historia generó,genera y generara en mí. Llegué al punto de la felicidad, de la comodidad, de la estabilidad y en el punto más alto de la cima caí a tierra, sin paracaídas, sin protección, sin alguien que me diera la mano y me ayudara a seguir. Me levanté con la frente el alto, miré hacía arriba y pude observar todo aquello que logré, lo que quería, lo que admiré siempre; Conmigo, abajo, herido y mal gastado: mi corazón, buscando una nueva aventura, una montaña más alta que escalar, guiándome más allá de lo que yo podría animarme. Mis miedos y yo. Juntos. En contra al corazón siguiendo por el camino elegido, recordando los obstáculos en el anterior camino. Está vez, con un poco más de experiencia, buscando sola alguien que cure mis heridas, superficialmente y interiormente.
Y ahí, justo cuando creía haberlo encontrado, mi fiel amigo, el miedo se interpuso en mi paso nuevamente, presentándome nuevamente sus miedos, nuestros miedos. El corazón apretando mi mano, y del otro lado el miedo. Tirándome hacía atrás. Es ahí cuando la conciencia aparece y me recuerdo que actuó por impulsos, que voy de frente, que por más que caiga, siempre pero siempre me levantaré. Sigo de frente, suelto al miedo y me lo trago, el corazón sosteniendo mi mano, apretando aún más fuerte me incita a seguir, y yo asintiendo con la cabeza, sigo el paso que él me marca. No eh ni llegado a la puerta de aquel lugar, donde me espera la nueva historia, que ya quiero que termine. Me siento. Respiro. Exhalo. Y dejo que mi cabeza piense.