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domingo, 1 de junio de 2014

Hace tiempo que no escribo, creo que se debe a la ausencia de creatividad por la cual estoy pasando, y además por la gran parte del tiempo que me ocupan el colegio y el entrenamiento.
Pasé por muchas cosas durante este lapso que no escribí y en verdad necesito un desahogo, aunque muchos no lo crean llego a desahogarme más escribiendo que hablando (aunque no pueda expresar del todo mis emociones, intento)


Nunca aprovechamos las cosas, las despreciamos, nos aburrimos cuando logramos tenerlo, las usamos y las dejamos tiradas, tanto con las cosas como con las personas. Hasta que te das cuenta que esa persona te importa más de lo que pensás, pero tenes que llegar a ese punto, a la punta más alta de la montaña y estar a punto de caer y ni siquiera ahí te das cuenta, te das cuenta cuando estás cayendo, cuando ya no tenes la mano de alguien más para que te levante, cuando estás solo sin paracaídas y lo único que te quedan son vos y tu corazón, y allá arriba esa persona, la persona que te diste cuenta que es importante, que empezas a sentir que necesitas de sus besos, sus caricias, sus "te quiero", lo necesitas.
Y ahí es cuando vos y tu corazón empiezan un nuevo viaje de ida hasta la cima, en busca de lo que perdieron por orgullo, por falta de amor, por falta de ojos que le muestren la realidad, la realidad de alguien que te quiere que tenía enfrente y no aprovecho.
Se le complica volver a subir, sola, sin nadie que la ayude, sin agua, ni comida, sin los insumos necesarios para emprender ese viaje una vez más.
Se sienta sobre una roca, y recuerda todo y cada uno e los gestos que había tenido con ella, que no valoró, que despreció y hasta le parecieron cursis y aburridos en su momento, y ahora lo quiere, lo quiere más que nunca y lo tiene que recuperar, sea como sea, contra viento y marea, contra sol y lluvia, contra lo que se le venga enfrente. Y se pregunta ¿Lo quiere o necesita todos los gestos buenos que él había tenido con ella? Mira a su al rededor y se da cuenta de que sí, de que lo quiere y que está dispuesta a correr cualquier riesgo con tal de recuperarlo a él y a su amor, aunque ya mucho lo daño.

¿Hace falta llegar hasta ese punto, hasta el punto de perderlo todo, el punto de estar sola para darse cuenta que tan importante es la persona que tenemos al lado? Muchas veces quién menos creemos es el que más necesitamos. Y sí, lo confirmo, quién menos esperamos que sea, es el que el día de mañana necesitamos y extrañamos. ¿Saben por qué? Porque llegué hasta ese punto, el punto de perderlo todo y extrañarlo más que a mi vida misma, el darme cuenta de que soy una basura, porque eso soy una basura con todos y cada uno que me quieren. ¿ Por qué? por despecho inconsciente, porque una vez  mi me dolió que me lastimaran,  y sano mi dolor a base de el sufrimiento de los demás. Pero mi vida hizo un cambio cuando me di cuenta que me importaba alguien más que yo y mi pasado, que estaba lastimando a alguien que no se lo merecía, que estaba haciendo lo mismo que a mi me hacían, y ahí fue cuando valoré, cuando empecé a luchar y sigo en lucha, porque cuando te equivocas cuesta volver atrás y seguir.

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